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si tu vida es acelerada y la tensión te provoca enfermedades
 
o dolores en el cuerpo, patient es tiempo de un cambio de actitud y de buscar un espacio para consentirte.

Dolores de cabeza o cuello, alergias, molestias gástricas y sudoraciones, forman parte de una lista de manifestaciones físicas para describir las consecuencias del estrés.

Los hombres y mujeres padecen cada vez más de dolencias causadas por las preocupaciones y tensiones en el trabajo, el hogar, los estudios y hasta la falta de objetivos personales, entre otros problemas de la vida cotidiana.

La tensión nerviosa no siempre es dañina. En niveles normales ayuda a reaccionar frente a los retos y alcanzar metas. El problema es cuando llega a convertirse en depresión, nerviosismo excesivo y en consecuencia ataca al organismo. En esta situación se hace indispensable la ayuda profesional psicológica.

“En los consultorios las personas buscan una medicina que las alivie, pero al poco tiempo las molestias regresarán porque el problema se encuentra en el estilo de vida”, asegura el médico Carlos Calderón.

Pablo Aguilar, de Spectra Energy Center, afirma que es importante buscar la salud integral antes de sufrir los síntomas del estrés. “Cuando la tensión nerviosa origina enfermedades en el cuerpo es como un grito que pide descanso y tranquilidad”, explica el especialista.

Todo está en la mente

La psicóloga Ingris Ambrosy describe que la tensión afecta a todas las edades y niveles sociales. La mayoría de pacientes presenta una preocupación por el futuro.

Los conocedores expresan que no es posible cambiar las situaciones externas donde no se tiene el control, pero es viable modificar la manera de sentir y enfrentar las contrariedades.

Además, es básico precisar cuáles son las circunstancias que causan ansiedad. Estas podrían ser desde un cambio de casa, la separación o reconciliación con la pareja, cambios financieros, problemas laborales entre un inagotable inventario de situaciones.

Controlar el estrés en el trabajo
Controlar el estrés en el trabajo (Foto: Servicios).

No te quedes de brazos cruzados

El próximo paso es establecer la nueva postura frente a cada problema. También te ayudará mantener frases positivas que reafirmen las propuestas, por ejemplo: “lo hice bien antes, es posible hacerlo ahora”. Con esto lograrás mayor confianza en todo lo que hagas.

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